La carta es una de las herramientas más
poderosas de marketing de nuestro restaurante.
Las cartas han evolucionado mucho y los expertos en marketing
utilizan el neuromarketing par recomendarnos los pasos a seguir en el momento
de la creación de nuestra carta.
Pero hay algunos puntos mucho más sencillos que debemos tener en cuenta:
- Elaborar una carta cuya extensión sea la adecuada : ni muy corta ni muy larga
- Máximo 8 entrantes
- Máximo 10 segundos
- Máximo 7 postres
- Los clientes suelen leer la carta en menos de dos minutos. Las cartas extensas confunden al cliente y le induce a pensar que nuestros platos se elaboran con productos congelados o enlatados, pues a su entender es casi imposible disponer de tanta materia prima fresca en una cocina.
- Es importante definir los nombres de los platos claramente y a ser posible con adjetivos que los hagan más apetecibles. Definir la autenticidad de los productos como la denominación de origen, elaboración casera, producto ecológico, etc.
- Por ejemplo:
- Huevos estrellados con Jamón de Guijuelo en lugar de Huevos estrellados con jamón
- Canelones de la abuela en lugar de Canelones de pollo.
- No ordenes tu carta o apartados de la carta por orden creciente de precio.
- Si deseamos vender algún plato en especial (el que nos da más margen), un truco es enmarcarlo o resaltarlo con otro color. De esta manera, el lector se sentirá visualmente atraído en el momento de la lectura. Otro truco es situar dicho plato al lado de un plato con un coste superior.
- Por ejemplo, deseamos potenciar el Bacalao a la “llauna”
- Bacalao a la llauna 13
- Rape con almejas 19,50
- El nombre del plato y su precio deben tener el mismo tamaño de letra.
- En el momento de fijar precios es muy importante tener el conocimiento de los precios de mercado. Un precio mucho muy barato genera desconfianza y un precio excesivamente caro aumenta el nivel de exigencia del cliente.
- Hacer una carta en función de nuestros gustos y no de los gustos de los clientes.
- Es importante renovar la carta y adaptarla a las temporadas. Los cambios de temporada aportan frescura e innovación.