miércoles, 17 de febrero de 2016

La Carta del restaurante

La carta es una de las herramientas más  poderosas de marketing de nuestro restaurante.

Las cartas han evolucionado mucho y los expertos en marketing utilizan el neuromarketing par recomendarnos los pasos a seguir en el momento de la creación de nuestra carta.

Pero hay algunos puntos mucho más sencillos que debemos  tener en cuenta:
  • Elaborar una carta cuya extensión sea la adecuada : ni muy corta ni muy larga
    • Máximo 8 entrantes
    • Máximo 10 segundos
    • Máximo 7 postres

  • Los clientes suelen leer la carta en menos de dos minutos. Las cartas extensas confunden al cliente y le induce a pensar que nuestros platos se elaboran con productos congelados o enlatados, pues a su entender es casi imposible disponer de tanta materia prima fresca en una cocina.
  • Es importante definir los nombres de los platos claramente y a ser posible con adjetivos que los hagan más apetecibles. Definir la autenticidad de los productos como la denominación de origen, elaboración casera, producto ecológico, etc.
    • Por ejemplo:
      • Huevos estrellados con Jamón de Guijuelo  en lugar de Huevos estrellados con jamón
      • Canelones de la abuela en lugar de Canelones de pollo.
  • No ordenes tu carta o apartados de la carta por orden creciente de precio.
  • Si deseamos vender algún plato en especial (el que nos da más margen), un truco es enmarcarlo o resaltarlo con otro color. De esta manera, el lector se sentirá visualmente atraído en el momento de la lectura. Otro truco es situar dicho plato al lado de un plato con un coste superior.
    • Por ejemplo, deseamos potenciar el Bacalao a la “llauna”
      • Bacalao a la llauna           13
      • Rape con almejas            19,50
El hecho de poner el rape a 19,50 justo después del Bacalao (plato que queremos potenciar su venta), induce al cliente a pensar que el precio de bacalao es aceptable. Si hubiéramos agrupado los  platos por grupos de precios o hubiéramos aislado “el bacalao a la llauna” del resto de platos, el cliente no percibiría el precio del bacalao a la llauna de la misma manera. (Esta técnica se llama la técnica del anclaje mental)
  • El nombre del plato y su precio deben tener el mismo tamaño de letra.
  • En el momento de fijar precios es muy importante tener el conocimiento de los precios de mercado. Un precio mucho muy barato genera desconfianza y un precio excesivamente caro aumenta el nivel de exigencia del cliente.
  • Hacer una carta en función de nuestros gustos y no de los gustos de los clientes.
  • Es importante renovar la carta y adaptarla a las temporadas. Los cambios de temporada aportan frescura e innovación.

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